Historia de la alimentación y la nutrición humana -segunda parte

El azúcar: nuestra pasión.
Se recomienda encarecidamente leer la primera parte de este artículo, para comprender el contexto de esta segunda parte.
Nos estamos perdiendo 10 o 20 años de vida útil y saludable
No somos ahora ni monos ni humanos, sino simples adictos al azúcar sanguíneo que nosotros mismos inventamos y que se convierte en un rato, en los perversos triglicéridos. Hoy, tres o más veces al día, nos inundamos de grasa superflua, sub-producto del azúcar (triglicéridos), que induce en más de la mitad de la gente el Síndrome Metabólico. Esta grasa superflua se deposita primero dentro de un colchón en nuestro vientre (es donde los monos la guardan ya que no tienen grasa bajo la piel), luego en ‘llantas’, ‘sobrenalgas’, papadas y brazos flácidos y la peor de todas, en forma de placas que taponan lentamente nuestras arterias hasta que acabamos paralizados, locos o en un infarto cardíaco. En ningún lugar del mundo desarrollado tenemos alternativa a esas tres panzadas diarias de súper-fruta de monos, sin el ejercicio extremo con que las consumían nuestros antepasados primates y eso, en sólo media hora en la mesa.
Como afirma jocosamente el Dr. Oz de la televisión norteamericana, la diabetes es “como tener vidrio molido en la sangre”. Los capilares de nuestras retinas se corroen y nos quedamos gradualmente ciegos, los nervios y venitas de los pies, sometidos a mayor presión (por ser monos que nos paramos en dos patas) se corroen más rápidamente, desarrollamos llagas y acabamos con dedos y piernas amputadas como si hubiera ‘!Minas antipersonales en nuestro plato!’ Por el lado de la grasa sanguínea, hemos llegado al extremo de que las operaciones de corazón abierto no solamente sean esperables sino perversamente deseables. (ejemplos citados en otro artículo de esta página web). Y todo esto, porque los alimentos energéticos modernos dejaron de ser humanos. Es como alimentar un tigre con zapallos y zuchinnis; se pelará, su digestión será un desastre y vivirá la mitad de una mala vida.
La Nutrición Profunda revive ahora la comida neolítica
En Nutrición Profunda, bajo el liderazgo de un científico colombiano con dos premios nacionales de ciencias y varios internacionales, al buscar alimentos que no le elevaran su glicemia de diabético t2, encontró la manera de controlar y aún eliminar el Síndrome Metabólico en su conjunto. Descubrió que una alimentación rica en Carbohidratos Complejos ancestrales, cuidadosamente preservados en su estructura molecular hasta llegar al plato, considerados, por cierto, como indigeribles por la ciencia que apenas acepta como alimenticia nuestra dieta moderna (de harinas cortas), permitían en un par de semanas desarrollar una flora bacteriana ancestral para digerir comida neolítica, es decir comida con la estructura molecular de antes de la agricultura. Con esta comida que se digiere y metaboliza con una eficiencia inigualable, podemos vivir con apenas 1500 Kcalorías diarias de carbohidrato complejo, así nuestro consumo aparente (metabolismo) pareciera ser en su gasto de 2500 Kcal. Esto, con una digestión en extremo saludable que sintetiza toda clase de factores tales como vitamina B12, Biotina, antioxidantes y probablemente factores inmunológicos que controlan infecciones bacterianas y virales. Una comida que permite sin hambre ni ansiedad, ayunos de varios días o esfuerzos como una doble maratón sin agotar siquiera las reservas de glucógeno.
Esa comida gourmet, verdaderamente integral, toma 24 horas en digerirse suavemente en un intestino inteligente que tiene 500 millones de neuronas; imaginemos el cerebro de un gato al servicio enzimático y bioquímico de nuestra digestión. Los diabéticos y los que vivimos el Síndrome Metabólico, por fin podemos alimentarnos con harinas (60 a 70% de las calorías) verdaderamente integrales (Carbohidratos Complejos ancestrales).
Ya tenemos a nuestra disposición, cuarenta deliciosos platos de la nutrición profunda. Panes exquisitos, pastas, papas, arroces y hasta postres, que cuando los comemos, nos transportan a la energía y la salud a toda prueba del mundo neolítico que nos hizo humanos, mientras anulamos las causas de la enfermedad mortal del siglo: el Síndrome Metabólico. ¿Qué nos ocurre, hora por hora con la Nutrición Profunda?:
a) En la primera hora, los diabéticos descubrimos que la glicemia apenas nos sube ligeramente, apenas tanto como a los sanos después de comer.
b) A lo largo del día, todos sentimos que desaparecen el hambre y la ansiedad por comer, gracias a que la glucosa se produce continuamente en la medida en que la demanda el cuerpo (euglicemia). Comienza a ronronear de alegría ‘el gato’ gástrico.
c) En una semana, vemos cómo nuestro peso comienza a bajar a razón de uno o dos kilos semanales, mientras la digestión se regulariza de una manera extraordinaria, aunque claro está, se debe consultar con el médico la conveniencia de una comida realmente integral.
d) En sólo un mes y medio, el laboratorio nos mostrará un descenso vertiginoso de la Hemoglobina Glucosilada, esa medida fatídica que nos muestra a los diabéticos la manera como nos destruíamos por dentro; otra caída equivalente del colesterol y de los triglicéridos y un incremento en el llamado ‘colesterol bueno’ (HDL), mientras el buche chimpancé comienza a desaparecer ante la ausencia de triglicéridos alimenticios que luego de unos días, tienen que ser ‘robados’ precisamente de la grasa amarilla de la grasa ventral. Cuando éste se aplana, las ‘llantas’ que nos avergonzaban se convierten también en alimento.
e) Con bajo consumo de proteínas animales (apenas para completar el suministro de aminoácidos esenciales) se induce con el tiempo un descenso gradual de la presión arterial al promover una micro-limpieza de los recubrimientos complejos en el interior de nuestros 140,000 kilómetros de capilares (Wendt Lothar, Goethe Universität Frankfurt a. M.”Hypoporopathies:deseases of reduced permeabilityof membranes and capillaries” E.E. Koch Verlag)
f) En seis meses, habremos llegado a nuestro peso normal, tan constante como nuestra altura. Nuestro médico tratante podrá comenzar a reducir la medicación.
g) La mayor parte de los diabéticos t2 (resistencia a la insulina) que somos el 90%, si combinamos la Nutrición Profunda con ejercicio y algunos minerales y vitaminas, nos hacemos asintomáticos en tres a seis meses, siempre y cuando no tengamos complicaciones graves, paradójicamente… Comiendo harinas tres veces al día.
h) El nivel de antioxidantes en el cuerpo crece de manera desmesurada hasta 61,000 unidades, probablemente los más altos medidos en Colombia (sin suplementos farmacéuticos) con lo cual nuestra salud se dispara en sanos y diabéticos, mientras la acidez y la oxidación corporal disminuyen, rejuveneciéndonos mientras se reduce, por ejemplo, el riesgo de cáncer.
i) La Nutrición Profunda es la nutrición universal para sanos y diabéticos que queramos vivir 10 o 20 años más, extremadamente saludables y activos, mucho más de lo que teníamos programado. ¡Comida realmente humana!
j) Atletas que consumen Nutrición Profunda muestran proezas como dobles maratones de montaña con ascensos de hasta 4000 metros sin consumo externo de glucosa o sin encontrar “el Muro” psicológico que ocurre cuando se agota el glucógeno muscular y el hepático y el cerebro presiente la muerte por agotamiento (ver atleta del Banner, Richi Salmang de 40 años).
Sumado a las frutas, verduras, huevo, pollo y pescado de nuestra preparación casera, cuando asumimos la Nutrición Profunda tenemos que cambiar TODAS las harinas que consumamos por las de Nutrición Profunda para eliminar los tsunamis antinaturales de glucosa y de triglicéridos. Esto implica naturalmente algún costo y un compromiso heróico (contrato de vida) para asumir con ‘orgullo y superioridad sobre los débiles’ nuestra nueva nutrición. Esta nueva forma de vida nos dará 10 a 20 años activos y con excelente salud, que bien los valen. En forma lenta pero segura, reencontramos el cuerpo que perdimos y más aún, la salud que nos había abandonado ahogados en un mar simio de triglicéridos y azúcar. La verdadera salud es mucho más que la ausencia de síntomas.
Los alimentos de la Nutrición Profunda los podemos conseguir, por primera vez en el mundo, en la Av. Pepe Sierra Nº 20-50 de Bogotá, tel.: 6293102 con toda clase de asesoría nutricional y de cocina casera, para esta nueva y deliciosa manera de alimentarnos, que seguramente cambiará nuestra vida.


