Medicina al Aire Libre

Miasis

Se trata de la infestación  de la piel, mucosas y órganos internos por las larvas de varias especies de moscas que se alimentan de tejidos vivos o en descomposición y que generan diversos tipos de lesiones.

El término miasis se deriva del griego Myia que significa mosca.

Si miramos el problema desde el punto de vista de la evolución y el desarrollo adaptativo de las especies, estas larvas parásitas han tomado dos grandes caminos:

mosca comun

a) Larvas saprofitas, son aquellas que han desarrollado la capacidad de desarrollarse en material orgánico en estado de descomposición, es decir en cadáveres o en heridas y úlceras infectadas. Estas larvas tiene la particularidad de remover de manera selectiva el tejido  necrótico de las heridas, limpiándolas y acelerando de esta manera su cicatrización. La infestación ocurre  en úlceras arteriales o venosas. Se presentan con frecuencia en pacientes desnutridos, con problemas cognitivos, en incapaces de proveerse a si mismos de medidas elementales de autocuidado y en niños con otitis media supurada.

b) Larvas  parásitas. En el caso de estas especies, la larva requiere de tejido sano para poder desarrollarse y completar así su ciclo de vida.

De la misma manera se han evidenciado dos mecanismos principales de infestación:

1)Mecanismo directo: Es el depósito de huevos, por parte de la hembra, en los bordes de las heridas. Por lo general el ciclo completo del proceso dura de 3 a 8 semanas de acuerdo a la estación. Las larvas se dirigen de la superficie a la profundidad y tanto sus características anatómicas como la facultad de producir enzimas, les permiten profundizarse y horadar incluso hueso y cartílago.

2)Mecanismo indirecto: La hembra fecundada busca la manera de depositar sus huevos, cubiertos de material adherente, en el abdomen de mosquitos y otros insectos, que al entrar en contacto con el huésped, actúan como vectores mecánicos. Las larvas penetran por la piel indemne y por los folículos pilosos. Este curioso proceso se conoce como foresis.

La distribución geográfica de las moscas relacionadas con esta patología, es de carácter mundial, con especies, que de acuerdo a su localización y condiciones generales y ambientales, han desarrollado las estrategias y mecanismos mencionados de infestación. Vale la pena anotar que la autonomía y radio de vuelo de algunas de ellas es bastante considerable, del orden de varios kilómetros dentro de una ciudad, desde zonas deprimidas hasta barrios residenciales. Esto explica la presencia con alguna frecuencia de miasis en personas que no pertenecen a los grupos de riesgo.

Mosca con capacidad de volar grandes distancias.

Cuadro Clínico

La forma de clasificar las presentaciones clínicas de la miasis, es bastante diversa y confusa debido en parte a lo aleatorio del sitio de ingreso y velocidad del ciclo de la larva. La más simple y práctica de las clasificaciones las categoriza de acuerdo a su localización:

1. Miasis cutáneas, que afectan la piel. De ellas la más común entre todas las formas de miasis es la forunculoide o troncular. Existe una forma que se denomina serpiginosa, que se caracteriza por un trayecto rojo serpenteante bajo la piel, que culmina con una vesícula que marca el polo cefálico de la larva.

2. Miasis Cavitarias, que se desarrollan en el oído medio en una otitis supurada, en la cavidad nasal y senos paranasales.

3. Misis de úlceras y heridas, con los mecanismos ya descritos. En este grupo relacionamos lo que podría llamarse la miasis inducida o terapéutica. En la cual la implantación de larvas de moscas debidamente preparadas generan un desbridamiento del tejido necrótico de las úlceras y heridas complejas.

4. Miasis sistémicas. La migración de larvas desde la superficie de la piel a los órganos internos subyacentes, gracias a su capacidad de horadar tejidos blandos, cartílago y hueso.

La forma más común de presentación es una  pápula  poco dolorosa en áreas expuestas, de crecimiento y curso lento hacia la formación de un verdadero nódulo que se torna doloroso y en el cual el paciente puede relatar la percepción movimiento en su interior. El nódulo posee una depresión y orificio central por donde la larva respira.

Miasis forunculoide

Tratamiento:

Para el tratamiento de la miasis, se han utilizado con éxito una o la combinación de varias estrategias terapéuticas:

1. Oclusión del orificio del nódulo, asfixiando la larva. Esto permite su extracción posterior con una pinza. Debe tenerse cuidado de no dejar restos de la larva en la cavidad. Se utilizan sustancias oleosas como la vaselina cubierta con gasas. La oclusión puede mantenerse por doce a 24 horas.

2. Utilización de sustancias que resultan paralizantes para la larva como el éter y agua cloroformada. Se trata de fórmulas magistrales, no siempre fáciles de conseguir.

3. Los métodos mecánicos y la instrumentación, incluida la remoción quirúrgica deben considerarse de acuerdo a las particularidades de cada caso.

Sin embargo el uso de la Ivermectina tanto en niños como en adultos se ha convertido en la terapia de primera línea. La Ivermectina a dosis de 200 microgramos por Kg por vía oral como dosis única o en forma tópica a razón de 400 micrgramos por Kg ha resultado muy efectiva.

Nota: Imágenes tomadas de www.piurarural.com ; www.rl.fao.org ; www.cdc.gov.