Manuales

VIII. Reanimación cerebro cardio pulmonar

REANIMACIÓN CEREBRO CARDIO PULMONAR

Se denomina reanimación cerebro cardio pulmonar a una serie de acciones encaminadas a mantener o restituir la función cardiaca y pulmonar para minimizar los daños que esta situación produce en todos los órganos especialmente el cerebro.

El paro cardiaco y respiratorio no es una enfermedad en si misma sino una condición  a la que se llega por diversas causas. Las que tienen que ver con los primeros auxilios se relacionan con causas de paro cardio-respiratorio que se presentan de forma abrupta debidos a infartos del corazón, trombo – embolismos pulmonares, sangrado profuso, situación a la que denominamos choque hemorrágico, a procesos alérgicos severos, a deshidratación extrema y en general a eventos o condiciones que comprometen el suministro de oxígeno a los tejidos, entre ellos, el cerebro y el corazón.

Lo que se busca con las medidas de reanimación es lograr temporalmente –mientras llega la ayuda- un reemplazo de la fuerza mecánica que mueve al corazón practicando masaje a este órgano, a través de compresiones firmes de la caja torácica, “obligándolo” de esta manera a contraerse a un ritmo de  no menos de cien veces por minuto y a insuflar aire a través de las vías aéreas utilizando el aire contenido en nuestros propios pulmones que todavía contiene cantidades importantes y aprovechables de oxígeno en el aire que exhalamos. De esta manera, se logra con razonable frecuencia,la resucitación de las víctimas y su recuperación, una vez el personal médico haya corregido las causas. Las nuevas recomendaciones de la AHA insisten en comenzar primero las compresiones y elimina el MES o Mire ascender el tórax, Escuche la respiración y Sienta sobre su pabellón auricular el aire entrando y saliendo del tórax.

Desde el punto de vista práctico, las víctimas (independientemente de la causa) de una situación de emergencia  pueden dividirse en dos grandes grupos:

1.     La víctima que responde al llamado.

2.     La víctima que no responde al llamado.

La víctima que responde y está consciente  debe ser objeto de Atención de Primeros Auxilios, de lo que trata gran parte de este Manual.

La víctima que no responde, que se presume en paro cardiaco y respiratorio puede ser atendida por expertos o por legos sin entrenamiento alguno o con un entrenamiento deficiente o desactualizado de acuerdo al lugar donde ocurra  el evento.

Las nuevas Guías de la Asociación Americana del Corazón (AHA por su sigla en inglés) consideran los diversos escenarios  y las medidas apropiadas a cada caso. Remitimos a nuestros lectores a revisar los aspectos destacados  de las guías de la American Heart  Association  de 2010 para una lectura más profunda. Lo que describimos a continuación es una guía rápida de actuación que no va a ir mas allá de lo que debe saber al respecto un lego, o un estudiante de ciencias de la salud en sus años  de formación básica.

El primer punto a tener en cuenta es el de la calidad de la reanimación que se va a proporcionar a la víctima.  Esto quier decir, que si se va a intervenir en una situación, debemos actuar con contundencia y firmeza, siguiendo las normas que han demostrado ser las más eficaces. Enumeraremos a continuación los factores de calidad en la reanimación y más adelante hablaremos de cada una de ellas

1.     Frecuencia de las compresiones. Nunca menos de 100 compresiones por minuto. Es decir realizar las compresiones a una velocidad de al menos 100 compresiones por minuto.

2.     Profundidad  de las compresiones. Cada una de las compresiones  debe ser de al menos cinco centímetros en un adulto y de un tercio del diámetro antero-posterior del tórax en los niños.

3.     Permitir la re expansión. Luego de cada compresión debe permitirse el retroceso elástico del tórax, es decir, las costillas y el esternón deben regresar a su posición inicial, luego de cada una de las compresiones.

4.     No interrumpir las compresiones, mas allá del tiempo que toma  proporcionar dos ventilaciones de un segundo de duración cada una.

5.     Evitar la excesiva ventilación.

La relación compresión / ventilación es de  30:2 (con variaciones referidas solamente a la edad de al víctima y al número de reanimadores disponibles).

El otro aspecto que se considera es el de la secuencia de acciones emprendidas una vez diagnosticado el paro:

1.     Realizar primero que todo las compresiones del tórax.

2.     Ocuparse  la vía aérea.

3.     Proporcionar respiración.

“La gran mayoría de los paros cardiacos  se producen en adultos y la mayor tasa de supervivencia la presentan los pacientes de cualquier edad que tienen testigos del paro y presentan un ritmo inicial de Fibrilación Ventricular o Taquicardia Ventricular  sin pulso”.

En estos pacientes lo urgente  es iniciar y continuar las compresiones torácicas y una pronta defibrilación. El inicio de las compresiones efectivas  (30) da un tiempo aproximado de 18 segundos para que un segundo reanimador -si existe-  prepare los elementos de asistencia a la vía aérea.

Veamos el procedimiento:

1.     La víctima se desploma.

2.     No responde  jadea o boquea. Las víctimas de paro cardíaco pueden presentar movimientos similares a convulsiones o respiración agónica que pueden confundir a los reanimadores potenciales.

3.     Se asume que  está en paro cardiaco de causa primaria y con ritmo defibrilable.

4.     Si existe un solo operador, active el Servicio de Emergencias (SEM).

5.     Si existe dos operadores, uno de ellos debe llamar al SEM, mientras el otro inicia compresiones torácicas. Recordemos a una velocidad de más de 100 por minuto, treinta veces (unos 18 segundos).El masaje debe realizarse sobre una superficie firme para evitar que nuestra fuerza se disipe y la poca resistencia haga el masaje por completo inútil.

Posición correcta para iniciar las compresiones.

6.     Se examina brevemente la respiración  como parte de la comprobación del paro. Después de la primera serie de compresiones  torácicas se abre la vía aérea y se administran dos ventilaciones.

7.     Cuando el reanimador no tiene entrenamiento en el manejo de la vía aérea o cuando lo tiene pero no es experto, debe realizar únicamente compresiones .

8.     La defibrilación externa automática  (DEA ) se realiza con un aparato portátil que puede y debe existir en los lugares públicos y puede ser operado por legos o inexpertos con mucho éxito. Remitimos a nuestro lectores al texto PDF de la AHA en donde bajo el título Terapias Eléctricas se discute este punto a fondo.

9.    En caso de trauma o cuando no se está seguro de cómo ocurrieron los eventos iniciales y el paciente ha podido haber sufrido trauma en la columna cervical: proteja y fije el cuello con un collar apropiado, si no lo tiene, tal como ocurre la mayoría de las veces, utilice las manos para estabilizar la columna vertebral, realice siempre una movilización cuidadosa de la víctima.

10.De ser posible, otro operador debe revisar a la víctima de pies a cabeza, buscando deformidades en las extremidades o hundimientos en el cráneo que indiquen fracturas.

11.Realice las medidas para traumas específicos del caso. (ver adelante).

12. Transporte a centro hospitalario.

Manera correcta de proporcionar la respiración artificial. Dos ventilaciones de un segundo de duración cada una. Si no se es experto en este tema, deben utilizarse únicamente las compresiones.

Especial atención y perseverancia deben observarse en el caso de pacientes víctimas de inmersión en agua o sofocados por humo.

Ver el índice completo del manual


Nuevos conceptos en reanimación cardiopulmonar

Última actualización: Diciembre 21 de 2010