Manuales

VI. Definición de primeros auxilios

Los primeros auxilios se definen como el cuidado inicial que se da a una persona herida o súbitamente enferma. Los primeros auxilios no son un tratamiento en si mismos; constituyen una asistencia temporal mientras el paciente es transportado o recibe atención profesional. También se definen como la asistencia e intervenciones que pueden ser realizadas por un operador o la misma víctima, con o sin un mínimo de equipo médico disponible. Los primeros auxilios pueden ser prestados por personal entrenado ó por médicos y enfermeras. Las intervenciones que se aconsejan tienen una base científica o son producto del consenso de expertos.


Por eso debemos entender que es deseable utilizar el mínimo de medidas que resultan eficaces sin entorpecer la atención profesional. Sustancias colorantes, vendajes fuertemente adheridos y el uso inapropiado de equipos o de instrumentos deben ser evitados. Muchas veces resulta mas importante saber que NO hacer antes de intentar intervenir de manera apresurada.

Los escenarios y las circunstancias en los que se desarrollan las actividades humanas y la existencia de riesgos y peligros derivados del medio ambiente y las personas, generan múltiples variables de presentación y desencadenamiento de situaciones de emergencia, sin embargo, en aras de la claridad conceptual debemos distinguir o agruparlas  de manera  que podamos enfocar nuestros esfuerzos:

  • Trauma derivado de la velocidad, el desplazamiento, la aceleración y desaceleración súbitas (caídas), el contacto con agentes físicos o químicos, exposición a temperaturas extremas, la radiación ionizante.
  • Enfermedades de presentación aguda o en crisis como la epilepsia, el infarto cardiaco y los eventos cerebrales vasculares y aun las pérdidas o alteraciones momentáneas del estado de conciencia como los desmayos.
  • Envenenamiento accidental, voluntario o involuntario. Ingerido, inhalado o inoculado.
  • La inmersión en agua.
  • El contacto voluntario o inadvertido con animales domésticos o salvajes en medio terrestre o acuático.

Los Primeros auxilios en todas estas situaciones están dirigidos de manera preponderante a minimizar el daño con la aplicación de acciones precisas y a promover el transporte de la víctima en las mejores condiciones posibles, que permitan disminuir el riesgo de muerte o secuelas permanentes.

Diez mitos sobre aplicación  de los Primeros auxilios

1-La reanimación cerebro cardio pulmonar siempre salva vidas

Por desgracia esto no es cierto. Una buena reanimación mantiene la circulación, pero es importante conocer la causa por la que se llega a esa situación. de no poder corregirse, la muerte es inevitable. La RCCP es efectiva en resucitar al paciente en 3 al 5% de los casos. Esto no quiere decir que la reanimación no se realice con todo vigor y empeño. Es importante reconocer que causas como el ahogamiento en agua, son de mucho mejor  pronóstico que el paro cardiaco secundario a un infarto cardíaco. Factoress como el tiempo trascurrido, el tiempo de llegada de la ayuda y la posibilidad de contar con un defibrilador  juegan un papel pronóstico muy importante.

2-La traqueotomía de urgencias conduce a una respiración normal

Una traqueotomía  de urgencia, puede ser realizada únicamente por personal con entrenamiento adecuado. La incisión hecha bajo la nuez de Adan, puede desencadenar el sangrado de importantes vasos sanguíneos del cuello y asfixiar al propio paciente en su sangre. La operación de Primeros Auxilios no incluye esta destreza.

3- La mantequilla sirve para el manejo de las quemaduras

La mantequilla aplicada sobre quemaduras, puede generar por su baja temperatura, una sensación de alivio inicial. Sin embargo una vez que ella adquiere la temperatura circundante, se torna líquida e “invade” los tejidos quemados y circundantes, obstruyendo la disipación del calor y aumentando el daño tisular. Al mismo tiempo se convierte en un factor que puede ayudar a la colonización bacteriana de las heridas.

4- Succionar las heridas por mordedura de serpiente

Es una medida completamente ineficaz y peligrosa, puede ocasionar envenenamiento del operador o socorrista.

5- El torniquete se usa para parar sangrado

Solamente en casos excepcionales se puede utilizar un torniquete. Su uso inapropiado trae consigo la gangrena y extensos daños tisulares.

6-Rompa toda ampolla que vea

Romper las ampollas en la gran mayoría de los casos, resulta en la exposición dolorosa de tejidos subyacentes y en el aumento de la posibilidad e infección.

7- Debemos evitar que quién convulsiona se trague su propia lengua

Son muchas las lesiones que ha ocasionado este mito. Nada debe tratar de introducirse dentro de la cavidad oral de quien está convulsionando. Es ineficaz e inoportuno, además nadie puede tragar su propia lengua. Morderse la propia lengua causa mucho menos daño que el intentar evitarlo.

8- El masaje de la zona congelada ayuda a recuperar la circulación

Esto es completamente falso. Esta maniobra aumenta el daño de los tejidos comprometidos.

9- El uso de calor  es aconsejable en las  lesiones articulares

La realidad es que resulta apropiado el frío en forma de hielo, aplicado en forma debida -no directamente sobre la piel- por un período de 20 minutos por hora. El calor puede desencadenar un mayor sangrado. El calor y el ultrasonido deben ser aplicados por profesionales.

10- Hacer tomar leche a las víctimas de envenenamiento

A menos que un médico lo permita, no debe hacerse.

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Última actualización: Enero 3 de 2011